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Curaduría del mes

El viaje

en la obra de seis grabadores

Varias obras de los artistas catalogados en este sitio web evocan de una manera u otra el viaje, esa experiencia de desplazamiento que nos lleva a descubrir cosas nuevas, a experimentar la otredad o acercarnos a sentimientos tales como la nostalgia.

El viaje es una experiencia siempre de libertad que nos arroja a un mundo desconocido, arrancándonos del confort de lo consabido y conocido y abriéndonos caminos de descubrimiento y, sobre todo, de ensanchamiento de la experiencia de vida.

Esta experiencia puede adquirir diferentes significados y connotaciones, dependiendo de la manera en cómo se emprenda la travesía, se enfrente lo ignoto y/o se habite los nuevos paisajes

En este contexto, el grabador Daniel Flores comparte, en su obra Angkor, la experiencia de la contemplación y fascinación por "lo otro", con la representación del majestuoso conjunto religioso budista de Camboya, rodeado por un espejo de agua, como si emergiera de sus profundidades, mismo que conoció en una estadía en ese país asiático.

El mismo artista pasa del hechizo a la insulsez derivada de vivencia de la despersonalización y homogeneización en el grabado en metal Pasajeros anónimos; aquí, Daniel Flores aborda la pérdida de la identidad que acontece en los aeropuertos. Éstos, que constituyen espacios de tránsito  y confluencia de individuos cruzándose sin mediar palabra, en espera de emprender sus viajes, hacen parte de esos no-lugares que el antropólogo Marc Augé ha definido como desprovistos de memoria y desactivadores de vínculos sociales.  

Los viajes pueden estar motivados por diferentes razones; a veces, pueden estar terciados por la necesidad o por la utopía. En este sentido, Tomás Pineda, en la litografía Éxodo, representa la travesía de seres, humanos y animales, en busca de una tierra prometida, de un lugar mejor, de un lugar donde volver a empezar.  

La búsqueda de oro y la expansión de las fronteras del imperio de la corona española, fueron motivo de las incesantes expediciones ibéricas a través del océano Atlántico hasta el continente americano que derivaron en la Conquista. El viaje de los “barbudos” católicos se mutó rápidamente en invasión, saqueo y genocidio.  Esta experiencia es abordada por Demián Flores en la colección de las 18 grandes litografías que conforman la carpeta Destrucción de las Indias y en las que, a través de la técnica del palimsesto, retoma las ilustraciones del grabador del siglo XVI, Theodor De Bry, para hablar del pasado de México y, también, de su presente.

Pero no todo es destrucción y guerra… La estampa denominada Cardel, de Santiago Olguín, evoca la añoranza a través un rostro femenino que sobresale sobre una cartografía de caminos recorridos o por recorrer. El mapa, original o simbólico, siempre nos arroja al imaginario del viaje y de aquellos lugares donde hemos sido o podemos ser felices.

El viaje también puede ser metafórico y amoroso como en el caso de Cisne de Guillermo Olguín, donde un burro se abandona y se deja llevar plácidamente por una hermosa ave de cuello largo.

Todos, o casi todos, los viajes implican un regreso: un regreso a la madriguera, al calor del fuego donde se desvela uno/a contando las historias y aventuras. Y así como los humanos, los pájaros también regresan tras sus largas travesías migratorias. Eso, al menos, es lo que se ve en el Retorno de los pájaros de Raúl Herrera, donde las aves se arremolinan en torno al sol.

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